Cuatro manos para plantar un árbol
y una tribu para llenarlo de deseos…

Amanece el día después de la siembra
Ya no hay laberintos,
Solo tierra fértil
(y barro… que achicar…)
La huella de lo vivido llena el cuerpo
Y el alma aún danza.
Sembrar en tierra fértil es fácil,
colocar la semilla, cuidarla,
nutrirla, acariciarla, y si es necesario
pintarle alas para que crezca con libertad.
La luz que desprenden las pequeñas semillas
al romper la corteza que las protege,
es similar al “rayo verde del amanecer”
Tiene luz propia.
Una luz especial,
semejante solo, a la luz que desprenden
las estrellas en el firmamento.
Estrellas que a la vez son guías
brújulas que orientan
y organizan la luz en el camino.
Sólo
es necesario
abrir las alas y echar a volar…
Mis pies cansados con tus manos fuertes
Han moldeado la tierra,
la piel,
los latidos…
Hemos soñado y cantado,
jugado
entre risas y complicidades
músicas viejas que ya quedan atrás
Solo el viento sopla entre nosotras
Solo puedo sentirte en distancias cortas
Tu, con tu estrella guía
Yo deseando volver a entrar tu constelación
Y llamándote a susurros
entre las raíces del bosque colorido que hemos
Construido juntas.
No regreso sola,
tres semillas, «como tres abejas»
acompañan mi nuevo camino…
Y el tuyo…
Cuatro manos para plantar un árbol
y una tribu para dar Vida al Bosque…
Y ya solo queda acunar mi deseo y el tuyo.
Lanza tu mirada al horizonte que te espero
Sal al bosque,
s a l e n s e g u i d a…
Leda, costurera de danzas y a ratos jardinera de deseos
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Este poema es fruto de la escapada del “Arbol de los Deseos”
en Segart, noviembre del 2024, facilitado con Kety Betes.
Un noviembre “cargado de tristeza en la tierra donde vivo”, en Valencia
y a la vez un pueblo lleno de esperanza y de fortaleza para seguir adelante juntos, con las manos y la solidaridad de tantas personas voluntarias de cualquier lugar del mapa de nuestro país.
La voz de la catástrofe 22 días antes de nuestro proyecto, nos silenció a mi compañera y a mí.
Y como a todas, se nos heló el cuerpo y el alma ante tanta desolación sin contener, por parte de las autoridades.
Tras los primeros acontecimientos y la magnitud de todo lo que estamos viviendo en los pueblos cercanos a la «Zona Cero», decidimos estar a la escucha de lo que acontecía y sobre todo a la escucha de “dos participantes” que justo les llegaba la “catástrofe” muy de cerca, aunque no de lleno.
Para participar en este proyecto, donde se danzan y se lleva al movimiento lo que deseamos. Cada participante tiene un encargo previo para conectarse y pedir sus deseos.
Después Kety y yo, para facilitarlo, orquestamos el fin de semana, con ese “hilo conductor” para que todo el grupo, disfrute de la poderosa energía de danzar su deseo.
Para nuestra sorpresa las primeras personas que nos hicieron llegar sus deseos, son justo la personas que tenían la catástrofe delante de su ventana. Eso nos dió fuerza y fortaleza para construir este fin de semana con más conciencia y más ímpetu.
Hoy, día después de plantar esos arboles simbólicos cargados de hermosos deseos, solo puedo escribir unos versos y seguir abrazando la esperanza humana, el brillo de tus ojos y el poder inmenso, y casi infinito que hay dentro de nuestra estrella interior.
GRACIAS a TODAS por hacerlo posible,
A cada una por su singularidad y el brillo de su deseo
Por tanta autenticidad y compromiso con la vida
GRACIAS Mildred de Casa Betania, por cuidarnos y nutrir con color, sabor y amor nuestra mesa
GRACIAS Kety por cocrear juntas, con tanta sintonía, escucha y poesía desde la verdad.
Y GRACIAS a la vida
por ofrecerme la danza como herramienta para seguir creciendo y construir nuevas posibilidades desde el Ser…
“Ser, nada mas
Y basta”


